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La Coctelera

Conviertete en un lider

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Vivimos en una época de satisfacción instantánea. Si queremos leer un libro o escuchar música, podemos descargarlo en cuestión de minutos. Si tenemos hambre, pedimos comida y nos llega a la puerta. Si deseamos ver una película, la podemos obtener por el sistema de cable y cocinamos palomitas de maíz en microondas para comer mientras la vemos. Desgraciadamente, esperamos ese mismo tipo de velocidad cuando de nuestro crecimiento personal se trata. Queremos que sea así de fácil y rápido. Pero esta historia es muy diferente.

Si quieres ser un líder, tendrás que abandonar la mentalidad de microondas. Olvida la velocidad y sé más como una olla de cocimiento lento. El crecimiento como líder toma tiempo. Requiere de sazón y calor. Es lento, pero tienes que ir con frenada rapidez.

Veamos algunas recomendaciones para agregar nuevas recetas a tu estilo de líder.

Los líderes seguros pueden soportar la presión…

Los líderes inseguros son peligrosos; para ellos mismos, para sus seguidores y para la organización que dirigen, debido a que la posición de liderazgo magnifica las imperfecciones personales. Cualquier antecedente negativo que tengas en la vida sólo se vuelve más difícil de soportar cuando tratas de guiar a otros.

Los líderes inseguros tienen varios rasgos en común:

1.- No dan seguridad a los demás, es decir, nadie puede dar lo que no tiene.

2.- Toman más de las personas de lo que dan. Las personas inseguras están en una constante búsqueda de validación, reconocimiento, y amor. Debido a eso, se concentran en buscar seguridad, no en inspirar a otros. Son recibidores más que dadores, y los recibidores no son el mejor ejemplo de liderazgo.

3.- Limitan continuamente a sus mejores personas. Muéstrame a un líder inseguro, y te mostraré a alguien que no puede celebrar genuinamente las victorias de su gente. Un líder inseguro acapara el poder. En realidad, mientras mejor sea su gente, más amenazado se sentirá.

4.- Limitan continuamente a la organización. Cuando los seguidores son subestimados y no reciben reconocimiento, se desalientan y finalmente dejan de funcionar en todo su potencial. Cuando esto sucede, la organización completa sufre.

Cuanto más alto subas, tanto más grandes serán los problemas…

Una idea errónea que comúnmente se tiene acerca de las personas de éxito es que logran lo que logran porque no tienen problemas. Pero eso sencillamente no es cierto.

Cientos de estudios han revelado que las personas más influyentes de todas las latitudes del mundo y en todas las épocas de nuestra historia, tuvieron que sobreponerse a obstáculos muy difíciles para llegar a ser quienes eran. Sus problemas se convirtieron en oportunidades, en lugar de obstáculos.

Las personas no sólo vencen obstáculos para alcanzar el éxito, sino que aún después de haberlo alcanzado hasta cierto nivel, continúan enfrentando problemas. Las malas noticias son que cuando más alto suba alguien, en lo personal o en lo profesional, tanto más complicada se torna la vida. Las buenas noticias son que si el individuo continúa creciendo y desarrollándose, su capacidad de enfrentar esos problemas también aumenta.

Siguiendo a Colón…

En el libro "El liderazgo centrado en principios", Stephen Covey cuenta cómo a Colón una vez lo invitaron a un banquete en donde se le concedió el lugar de honor a la mesa. Un cortesano superficial que sentía celos de él preguntó abruptamente:

"Si no hubiera descubierto la Indias, ¿acaso no hay otros hombres de

España que podrían haber cumplido esa empresa?".

Colón no respondió, sino que tomó un huevo e invitó a los presentes a que lo hicieran pararse en una de sus puntas. Todos lo intentaron, pero ninguno lo logró, por lo cual el explorador lo golpeó ligeramente sobre la mesa, achatándole la punta, y lo dejó parado.

¡Pues todos podríamos haber hecho eso!, protestó el cortesano.

Sí, si tan sólo hubieran sabido cómo, respondió Colón. Y una vez que os mostré el camino al Nuevo Mundo, nada resulta más fácil que seguirlo.

Lo cierto es que es cien veces más fácil criticar a otros que hallar la solución a los problemas. Pero las críticas no conducen a ninguna parte.

Alfred Armand Montaperd dijo una vez… "La mayoría ve los obstáculos, pocos ven los objetivos; la historia registra los triunfos de los últimos, mientras que el olvido es la recompensa de los primeros".

Nunca permitas que las críticas de los demás te desalienten de seguir avanzando como líder…

Soportando las críticas…

Durante el período del presidente Ronald Reagan, los líderes de siete naciones industrializadas se reunieron en la Casa Blanca para discutir políticas económicas. Reagan contó que durante la reunión el primer ministro canadiense Pierre Trudeau recriminó fuertemente a la primera ministra británica, la famosa entonces, Margaret Thatcher. Le dijo que estaba totalmente equivocada y que sus políticas no funcionarían. Ella se puso de pie frente a él y con su cabeza levantada, lo escuchó hasta que hubo terminado. Entonces se marchó.

Después de la confrontación, Reagan fue hasta donde estaba ella y le dijo: "Margaret, él nunca debió haberle hablado así. Estaba fuera de control, completamente fuera de control. ¿Por qué lo dejó que se saliera con la suya?".

Thatcher miró a Reagan y respondió: "Una mujer debe saber cuándo un hombre está actuando como un chiquillo".

Margaret Thatcher parece no haber tenido dudas sobre ella misma o sobre sus creencias; y como resultado estaba totalmente segura de su liderazgo. Esto es cierto para todos los grandes líderes.

Los líderes seguros son capaces de creer en otros porque creen en sí mismos. No son arrogantes; conocen sus propias fortalezas y debilidades y se respetan a sí mismos. Cuando la gente actúa bien, ellos no se sienten amenazados. Se salen de su ruta para reunir a las mejores personas y prepararlas para que puedan actuar a un nivel más alto. Cuando un equipo de un líder seguro tiene éxito, esto le produce gran alegría. Él lo ve como el mejor cumplido que puede recibir por su capacidad de liderazgo.

efectos destructivos del temor

Efectos destructivos del temor

Juan Carlos Caramés / jcarames@cantv.net

El temor puede ser una fuerza muy destructiva en la vida de una persona. La raíz de la palabra temor tiene que ver con ataque súbito, emboscada o trampa. Eso es lo que el temor hace en nosotros: Nos ataca y nos hace cautivos. Como Víctor Frankl, psiquiatra y sobreviviente al campo de concentración nazi, observó: “El temor hace que se vuelva realidad lo que uno teme”. El poder destructivo del temor, si no se le pone cuidado, puede ser devastador. A continuación están sólo algunas de las cosas negativas que el temor puede causar en la vida de una persona.

El temor genera más temor…

Lo más insidioso del temor es su habilidad de exagerarse a sí mismo. Rara vez lo que tememos se hace realidad. En nuestras mentes proyectamos anticipadamente desastres que muy probablemente nunca ocurrirán. Y cuando no sucede, pensamos: “¡Uf! ¡estuvo cerca!”, cuando en realidad fueron nuestros propios pensamientos los únicos que crearon el posible peligro para nosotros.

El temor causa la falta de acción…

Una persona que registra censos estaba dirigiéndose a una zona rural para terminar el trabajo de su territorio. Mientras manejaba por los caminos del interior vio muchas casas con el letrero “Cuidado con el perro”. En la reja de la última casa en su lista, vio otro letrero que decía “Cuidado con el perro” al momento de entrar por un corral cerca al granero.

Temeroso de salir del carro, tocó su corneta, y de pronto salió un hombre del granero con un perro chihuahua a su costado.

Cuando el registrador de censos terminó de hacer sus preguntas y llenar su formulario, mencionó que había visto muchos letreros que decían “Cuidado con el perro”, y preguntó: “¿Es este el perro al que se refiere el letrero?”.

“Sí, desde luego”, contestó el hacendado mientras recogía a su perro amistoso.

Pero ese perro no asusta ni a una mosca.

“Lo sé”, dijo el hacendado, “pero el letrero sí”.

La lección es que el temor es como un letrero de advertencia que nos asusta de un perro ¡que no nos puede lastimar!

La gente que se deja dominar por algún tipo de temor se encuentra cada vez más atemorizada. Esto puede crear un círculo debilitador. Funciona a menudo de la siguiente manera: El temor causa que nos asustemos de hacer algo que podría ser beneficioso para nosotros. El tomar acción requerirá que nos movamos hacia lo desconocido. Eso puede asustar, pero si nos rendimos a nuestro temor, no avanzamos. No recibimos el beneficio de lo que evitamos, ni ganamos la valiosa experiencia que nos convertiría en personas más informadas. En consecuencia, nos quedamos ignorantes en esa área de la vida, y la ignorancia casi siempre genera más temor, haciendo mucho más difícil el poder salir adelante y terminar las cosas.

No podemos permitir que el temor nos paralice. Como observó John F. Kennedy: “Hay riesgos y costos en un programa de acción, pero son mucho menos que los riesgos y costos a largo plazo de la cómoda falta de acción”. Si tenemos demasiado temor a fracasar, probablemente nunca ganaremos. Si tenemos temor a morir, difícilmente viviremos. Todo en la vida tiene algún grado de riesgo. El temor nos debilita…

El peor peligro que enfrentamos es el peligro de ser paralizados por la duda y el temor. Este peligro lo traen aquellos que abandonan la fe y se burlan de la esperanza. Lo traen aquellos que esparcen el cinismo y la desconfianza y los que tratan de evitar que veamos nuestra oportunidad de hacer el bien para la humanidad.

El temor y la ansiedad son emociones debilitadoras. Son el interés pagado por adelantado por una deuda que puede que nunca debamos. Una persona no puede permitir que el temor se convierta en su amo y convertirse a la vez en el amo de sus fuerzas. Simplemente no puede ser.

El temor desperdicia tu energía…

Un viejo adagio dice “El temor hace que el lobo se vea más grande de lo que es”. Debido a eso, cuando las personas se dejan dominar por el temor, gastan energía en formas que no deberían. ¿Cómo? A veces evitan cosas que realmente no pueden lastimarlas, como el hombre que regresó de una caminata a su cabaña vacacional muy arañado y golpeado.

“¿Qué sucedió?”, le preguntó su esposa.

Me encontré con una culebra en el camino, contestó el hombre.

“¿No te acuerdas?”, respondió la mujer. “El guardabosque nos dijo ayer que ninguna de las culebras que están allí son venenosas”.

No tienen que ser venenosas si te pueden hacer saltar a un precipicio de seis metros.

Evidentemente el temor del hombre, no la culebra, era el problema.

En otras ocasiones la gente desperdicia energía imaginándose las soluciones a problemas que teme que le van a venir. Irónicamente, lo que comenzó como un temor infundado puede convertirse en un verdadero problema porque una persona desperdició energía en hacerse ilusiones en lugar de emplearla en acción productiva.

Joe Tye, autor de “Nunca temas, nunca te rindas”, dice: “El pensar en lo que uno desea que ocurra es el candado que el temor pone en la reja de la prisión. El temor deja que te complazcas, por un tiempo, en pensamientos ilusos. De alguna manera, tú piensas, algo pasará que hará que desaparezcan los problemas. Para cuando despiertas de ese sueño, es demasiado tarde; lo que temías ha ocurrido, y el temor te ha derrotado. La única forma de escapar de la prisión del temor es la acción. No puedes salir con sólo desearlo, no puedes salir con sólo esperarlo, sólo puedes salir tomando acción. Cada vez que te escapas de la prisión del temor, creces más fuerte.

En resumidas cuentas, el temor puede empujarte en la dirección equivocada al producir energía nerviosa que causa que hagas las cosas lo peor posible en una situación nueva, o puede consumir tu energía mientras luchas en contra de sus efectos paralizadores.

El temor no deja que nosotros y otros alcancemos nuestro potencial…

El temor nos roba de nuestro potencial. Nos hace más pequeños de lo que somos. Uno de los grandes errores que podemos cometer en la vida es estar en constante temor de que nos vamos a equivocar.

Cuando cedemos al temor, ya estamos derrotados. La gente que es dominada por el temor se queda donde está segura, y eso es triste porque la gente no puede alcanzar su potencial quedándose donde está segura. Peor aún, tampoco dejan que otros alcancen su potencial. Cuando un líder es dominado por el temor, se convierte en un tope para la gente que lo sigue. Mucha gente deja de alcanzar su potencial porque sus líderes son temerosos.

Nuestras dudas son traicioneras, y nos hacen perder lo que a menudo podríamos ganar, por medio del temor a intentar.

Cómo tratar con el temor y afrontar riesgos extremos en tu vida (2da. Parte)

Juan Carlos Caramés / jcarames@cantv.net

¿Cómo puede una persona tratar con el temor en lugar de ser controlado por él? Si has estado en contra del riesgo y eres prisionero del temor, quizás te estés preguntando si una persona debe poseer un gran valor o talento excepcional. La respuesta es que el temor puede ser conquistado por cualquiera. A continuación citaré algunas recomendaciones para hacer del temor una mera dificultad por afrontar…

1.- Admite tus temores

Varios veteranos cazadores se sentaron a conversar sobre sus hazañas y anécdotas como grandes aventureros, cuando uno dijo “nunca olvidaré el momento en que atrapé mi primer oso pardo”.

-¿Le disparaste?, preguntó un cazador.

-No, nada de eso.

-Usaste tus trampas personales.

-No, nada que ver. Entonces comentó: “Lo hice correr hasta que se murió de cansancio”.

-¿Qué tan lejos lo perseguiste?

-“No lo hice. Yo era el que estaba adelante”. Varias carcajadas se sintieron…

No puedes vencer tus temores a menos que primero reconozcas que existen. Haz una lista de lo que te hace sentir temor. Si no te sientes capaz de sentarte y hacer eso, puede que estés huyendo de esos sentimientos. Si ese es el caso, comienza a prestar atención a tus sentimientos. ¿Cuándo se agita tu corazón sin ninguna razón aparente? ¿Cuándo te quedas paralizado? ¿Cuándo muestras energía nerviosa sin ninguna razón aparente? Estas clases de reacciones pueden ser a causa del temor. Nunca te podrás curar de él si no los afrontas.

2.- Descubre la causa de tu temor

La mayoría de los temores de la gente no están basados en hechos sino en sentimientos. Considero que el temor consiste en falsas expectativas que parecen reales.

Tienes que mirar más allá de los sentimientos irracionales que puedes poseer y descubrir las expectativas que se encuentran debajo. Aprende a determinar de qué estás huyendo, para saber la dirección de lo que tienes qué hacer para afrontar esos miedos.

3.- Comprende cómo tus temores te pueden limitar

J.H. Newman aconsejó una vez: “No temas que tu vida vaya a llegar a su fin, sino que nunca vaya a tener un comienzo”. Eso es lo que puede ocurrir si dejas que el temor se apodere de tu vida.

Honestamente, la mayoría de nuestros temores son totalmente infundados. En efecto, estudios han demostrado que el 85 por ciento de lo que tememos carece de base. El resto son cosas simples con las que debemos acostumbrarnos a vivir. Quizás el mejor método es adoptar la actitud del poeta Gertrude Stein, que dijo

“Considerando lo peligroso que todo es, nada es realmente aterrador”.

Rudyard dijo una vez: “Los peores embusteros son los propios temores”.

4.- Enfócate en las cosas que puedes controlar

Hay muchas cosas en esta vida que no puedes controlar. No hay una buena razón para preocuparse de esas cosas. El escritor Harold Stephens observa: “Hay una gran diferencia entre la preocupación y el estar interesado. Una persona preocupada ve el problema, y una persona que está interesada resuelve el problema.

¿Cómo puedes convertirte en una persona que resuelve problemas? Enfócate en los que puedes controlar. Eso generalmente significa dos cosas. La primera es tu actitud. Mientras interactúas con la gente, no puedes controlar sus acciones, sin importar lo mucho que te gustaría hacerlo, pero puedes controlar tu actitud. Recuerda, lo que te sucede no es tan importante como lo que sucede dentro de ti. Lo segundo es tu calendario. Quizás no puedas controlar las circunstancias del día de hoy, pero puedes hacer lo mejor que puedas para planificar el tiempo que tienes. La mayoría de la gente que teme al futuro lo hace porque no se han preparado para ello.

Uno de los secretos del éxito es no dejar que lo que no puedes hacer interfiera con lo que sí puedes hacer.

5.- Alimenta la emoción correcta y haz morir de hambre a las equivocadas

En la vida, la fe y el temor brotan dentro de ti, y tú escoges cuál va a prevalecer. Alguien escribió una vez: “Dos naturalezas laten dentro de mi pecho, una es inmunda, la otra bendecida. Amo a la una, y odio a la otra; la que yo alimente dominará.

La cosa es que ambas emociones siempre están presentes dentro de ti. La emoción que continuamente alimentes es la que dominará tu vida; no puedes esperar a que el temor desaparezca así nomás. Si constantemente te enfocas en tus temores, los entretienes, y cedes a ellos, aumentarán. La manera cómo finalmente los vences es haciéndolos morir de hambre; no le des a tus temores ni tu tiempo ni tu energía. No los alimentes con chismes o programas negativos de noticias o películas de terror. Enfócate en tu fe y aliméntala. Cuánto más tiempo y energía le das, más fuerte se volverá. Y cuando sientas temor de hacer algo pero aún así lo hagas, estarás volviendo a programar tu actitud. Cuando sientas temor, significará “anda” en lugar de “detente”, y “pelea con más fuerza” en lugar de “ríndete”.

Encamina la decisión de afrontar tus temores. Libérate de esas cargas que te hacen lento en el andar de tu vida. Arriésgate a estrenar un estilo de libertad nuevo y llénalo de emociones y experiencias nuevas. No te dejes arrebatar segundos de vida por pensamientos que poco valen la vida, dale la vuelta y enchúfate a la acción.

Nunca olvides la sabiduría de los siguientes pensamientos…

Prefiero ponerme colorado una vez que rosado muchas veces.

El valiente tiene miedo del contrario; el cobarde, de su propio temor. Francisco de Quevedo y Villegas.

Prometemos según nuestras esperanzas y cumplimos según nuestros temores.

François de la Rochefoucauld

los amigos

http://t2.gstatic.com/images?q=tbn:4AZiBCQg7GdLRM:http://i136.photobucket.com/albums/q179/joombly/com_amistad/siempre-seremos-amigos.gifEl árbol de los amigos

Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices
por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino.
Algunas recorren el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar,
mas otras apenas vemos entre un paso y otro.
A todas las llamamos amigos y hay muchas clases de ellos.

Tal vez cada hoja de un árbol caracteriza uno de nuestros amigos.
El primero que nace del brote es nuestro amigo papá y nuestra amiga mamá,
que nos muestra lo que es la vida.
Después vienen los amigos hermanos,
con quienes dividimos nuestro espacio para que puedan florecer como nosotros.
Pasamos a conocer a toda la familia de hojas a quienes respetamos y deseamos el bien.

Mas el destino nos presenta a otros amigos,
los cuales no sabíamos que irían a cruzarse en nuestro camino.
A muchos de ellos los denominamos amigos del alma, de corazón.
Son sinceros, son verdaderos.
Saben cuando no estamos bien, saben lo que nos hace feliz.

Y a veces uno de esos amigos del alma estalla en nuestro corazón
y entonces es llamado un amigo enamorado.
Ese da brillo a nuestros ojos, música a nuestros labios, saltos a nuestros pies.
Mas también hay de aquellos amigos por un tiempo,
tal vez unas vacaciones o unos días o unas horas.
Ellos acostumbran a colocar muchas sonrisas en nuestro rostro,
durante el tiempo que estamos cerca.

Hablando de cerca, no podemos olvidar a amigos distantes,
aquellos que están en la punta de las ramas
y que cuando el viento sopla siempre aparecen entre una hoja y otra.
El tiempo pasa, el verano se va, el otoño se aproxima y perdemos algunas de nuestras hojas,
algunas nacen en otro verano y otras permanecen por muchas estaciones.
Pero lo que nos deja más felices es que las que cayeron continúan cerca,
alimentando nuestra raíz con alegría.
Son recuerdos de momentos maravillosos de cuando se cruzaron en nuestro camino.

Te deseo, hoja de mi árbol, paz, amor, salud, suerte y prosperidad.
Simplemente porque cada persona que pasa en nuestra vida es única.
Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros.

Habrá los que se llevarán mucho,
pero no habrán de los que no nos dejarán nada.
Esta es la mayor responsabilidad de nuestra vida
y la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad.

EFECTOS DESTRUCTIVOS DEL TEMOR